En psicología no existe una única manera de comprender el sufrimiento humano. A lo largo del tiempo, distintas corrientes han propuesto formas diversas de pensar al ser humano, su conducta, sus vínculos y su malestar emocional.
Conocer estas perspectivas permite entender por qué los procesos terapéuticos pueden ser tan distintos entre sí y cómo cada enfoque pone el acento en aspectos diferentes de la experiencia.
En este artículo te presento cinco corrientes de la psicología que han tenido un impacto significativo en la práctica clínica: cognitiva, psicosocial, psicodinámica, psicobiológica y comportamental.
Psicodinámica
La psicología psicodinámica se enfoca en la vida psíquica inconsciente, los conflictos internos y la historia relacional de cada persona. Desde este enfoque, el malestar se entiende como la expresión de conflictos no elaborados, experiencias tempranas significativas o dinámicas relacionales que se repiten.
El proceso terapéutico prioriza la escucha, la palabra y la exploración del sentido del síntoma, más que su eliminación inmediata. El objetivo es favorecer la comprensión de aquello que sostiene el sufrimiento, permitiendo que la persona pueda elaborar su historia y construir nuevas formas de relación consigo misma y con los demás.
Cognitiva
La psicología cognitiva se centra en los procesos mentales, como los pensamientos, las creencias y la forma en que interpretamos la realidad. Desde este enfoque, se considera que la manera en que una persona piensa sobre sí misma, los demás y el mundo influye directamente en cómo se siente y actúa.
El malestar emocional se entiende, en muchos casos, como resultado de patrones de pensamiento disfuncionales o rígidos. El objetivo terapéutico suele orientarse a identificar estos patrones y modificarlos, promoviendo interpretaciones más flexibles y realistas que faciliten cambios emocionales y conductuales.
Comportamental
La psicología comportamental se centra en la conducta observable y en cómo esta se adquiere, mantiene o modifica a través de la interacción con el ambiente. Desde este enfoque, muchas conductas problemáticas se entienden como aprendizajes desadaptativos que han sido reforzados a lo largo del tiempo.
El trabajo terapéutico se orienta a modificar directamente la conducta, promoviendo nuevas formas de respuesta más funcionales. Para ello se utilizan técnicas estructuradas que buscan generar cambios concretos y observables en la vida cotidiana.
Psicobiológica
La corriente psicobiológica aborda la experiencia psicológica desde sus bases biológicas y neurofisiológicas. Se interesa por el funcionamiento del sistema nervioso, los neurotransmisores y los procesos cerebrales implicados en la emoción, la conducta y la cognición.
Desde esta perspectiva, el malestar puede estar relacionado con desregulaciones biológicas o neuroquímicas, por lo que resulta fundamental una evaluación cuidadosa que permita identificar cuándo es necesaria la intervención interdisciplinaria o la derivación a psiquiatría. Este enfoque aporta una base importante para comprender la dimensión corporal y fisiológica de la experiencia emocional.
Psicosocial
La corriente psicosocial pone el acento en la relación entre el individuo y su contexto social, cultural e histórico. Desde esta perspectiva, el malestar no se explica únicamente por procesos internos, sino también por las condiciones sociales, los vínculos, las redes de apoyo y las dinámicas de poder que atraviesan la vida de las personas.
Aquí se reconoce que factores como el género, el rol social, la exclusión o la violencia pueden tener un impacto profundo en la salud mental. El acompañamiento busca comprender cómo estas condiciones influyen en la experiencia subjetiva y cómo pueden transformarse —o elaborarse— sus efectos en la vida emocional.
Una mirada integradora
En la práctica clínica actual, estas corrientes no se utilizan de manera aislada. Cada persona llega a consulta con una historia única, atravesada por factores emocionales, relacionales, sociales y corporales. Por ello, una evaluación inicial cuidadosa permite orientar el proceso terapéutico de acuerdo con las necesidades particulares de quien consulta, respetando su singularidad y su momento vital.
Comprender las distintas corrientes de la psicología ayuda no solo a elegir un tipo de acompañamiento, sino también a reconocer que el malestar puede ser abordado desde múltiples miradas, todas valiosas cuando se utilizan con criterio, ética y sensibilidad
RESUMEN
Corriente | Psicodinámica | Cognitiva | Psicosocial |
|---|---|---|---|
Pregunta central | ¿Qué conflictos inconscientes sostienen el malestar? | ¿Cómo influyen los pensamientos en la emoción y la conducta? | ¿Cómo el contexto social incide en el malestar? |
Origen del malestar | Conflictos psíquicos no elaborados. | Pensamientos disfuncionales. | Condiciones sociales y relacionales adversas. |
Relación con el síntoma | Se explora su significado. | Se busca reducirlo activamente. | Se contextualiza socialmente. |
Objetivo terapéutico | Dar sentido al malestar y elaborarlo. | Modificar patrones cognitivos. | Transformar condiciones psicosociales o su impacto. |
Corriente | Psicobiológica | Comportamental |
|---|---|---|
Pregunta central | ¿Qué procesos neurobiológicos intervienen? | ¿Cómo se aprende y mantiene la conducta? |
Origen del malestar | Desregulación biológica o neuroquímica. | Aprendizajes desadaptativos. |
Relación con el síntoma | Se explica desde la biología. | Se modifica directamente. |
Objetivo terapéutico | Regular o compensar alteraciones biológicas. | Cambiar conductas problemáticas. |