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Más allá del Reflejo: La reconstrucción del Yo en el hospital "The Island".

Análisis de la película Here Dirigida por Ho Tzu Nyen en Canadá, Singapur, 2009
21 de febrero de 2026 por
Manuela Valencia

La historia sigue a He He, un hombre que, tras la muerte de su esposa, cae en un estado de mutismo selectivo y vacío emocional. Debido a su condición, es enviado a un hospital psiquiátrico (un entorno casi onírico y minimalista) llamado "The Island", dentro de la institución, He He es seleccionado para participar en un tratamiento experimental liderado por un psiquiatra poco convencional, el tratamiento llamado "videocura" consiste en grabar a los pacientes en situaciones cotidianas o recreadas, obligarlos a observar sus propias imágenes en pantalla y manipular la realidad a través del lente para "reconstruir" la identidad del paciente, a medida que el tratamiento avanza, la línea entre la actuación, la memoria y la realidad se desdibuja, He He comienza a perder la noción de qué es real y qué es una construcción cinematográfica.


La película inicia a oscuras, muchos sonidos que parecen ser de una ciudad caótica y maquinaria pesada quizás de un contexto industrial; una sensación de agitación interna y de agobio, puede ser un reflejo de sí mismo, de su caos interno o quizás la representación de las presiones sociales, de la exigencia del mercado laboral…


He He nota una grieta en el techo, algo que parece estar mal, lo proyecta en el exterior, en la grieta, en el televisor que “transmite sus pensamientos” no sabemos realmente que lo detonó pero algo había cambiado consigo mismo, no sabemos cual fue el movil que condujo al asesinato de su esposa, sin embargo, lucha internamente por escapar de ello, una división de su subjetividad, como verse desde fuera, reconoce que es él quien comete el acto y a su vez lo ve en tercera persona, intenta justificar su accionar como producto de una manipulación externa misteriosa, incapaz de asumir la responsabilidad del acto cometido. 


Aunque esto pueda aparentemente hacer creer que el sujeto tiene menor responsabilidad en sus actos, en realidad la disociación de los hechos nos muestra la profunda asociación que tiene con el acto, puede ser de culpa, un malestar tan intenso que lleva a la mente a fragmentarse para poder sostener la realidad psíquica, un rechazo al acto mismo, al repudio que puede significar reconocerse a si mismo como responsable del asesinato de su esposa.


Junto a la disociación de sus actos también pierde la voz, no por incapacidad física o accidental, sino como una marca de la ruptura, un antes y un después atrapado en fragmentos de su realidad, aparentemente asociado a sus últimas palabras antes del mutismo, la llamada de aviso a la policia del asesinato de su esposa.



Una vez en el centro de rehabilitación Ho Tzu Nyen nos muestran una perspectiva de la reintegración del paciente dónde las tareas repetitivas y las responsabilidades menores son  una forma de respuesta a las exigencias del mercado laboral, una terapia enfocada en síntomas productivos y no en un bienestar interno real del paciente, la repetición como un mecanismo de normalización, la sistematización de las actividades cotidianas, el poder realizar de forma mecánica una tarea pero también la repetición como un eje de control interno en medio del caos, un ancla mental a la realidad material.( escena de las bolsas).


Esta parte me parece especialmente conflictiva, puesto que como psicóloga pienso que el enfoque siempre debe ser el bienestar del paciente desde su perspectiva y sentido de vida, sin embargo, no se puede desconocer que existen ciertas realidades materiales de las que no podemos escapar, realidades sociales que hemos construido colectivamente y que están trazadas por dinámicas de poder, llámese clase, género, etnia u otros; en ese sentido lograr que la persona pueda realizar labores para su propia subsistencia se vuelve igual de esencial en el proceso terapéutico; aunque la aspiración del paciente no sea propiamente trabajar, muchos de sus otros deseos dependen de que pueda hacerlo, al menos en el sistema en el que vivimos actualmente.


 A medida que avanzamos en la película podemos notar cómo esta dualidad coexiste dentro del centro de rehabilitación, una noción humana, una noción funcional, una integración del Yo y una integración en la sociedad, una anotación relevante en este aspecto es la concepción del sujeto como un todo integral, un Yo que se construye en sociedad, se moldea bajo la realidad material que le rodea y el criterio propio conformado especialmente en la infancia y adolescencia.


"Un proceso interpersonal se transforma en otro intrapersonal. En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero a nivel social, y más tarde, a nivel individual." (Vygostky, 1978, P.90)


Así mismo, podemos entender el hospital “The Island” no solo como un lugar de curación sino como una alegoría a Singapur, una isla-estado conocida por su orden y vigilancia, el hospital representa una micro-sociedad donde el comportamiento es monitoreado y corregido constantemente; con la presencia de un panóptico simbolizando la idea de que siempre estamos siendo observados, no por un guardia, sino por la cámara (la sociedad, el estado, la tecnología).


Dentro del hospital conocemos otros personajes que tienen algunas similitudes en las manifestaciones psicológicas con el personaje principal, disociaciones, fragmentación de la realidad, espectros o vigilancia, dificultad para aceptar lo sucedido; y a su vez personajes con naturalezas distintas, con modos de asumir la fragmentación de formas distintas y desenlaces distintos. Sin embargo, en los relatos aparece algo interesante del discurso, una manifestación del síntoma, de la falla no como un error únicamente individual sino como un síntoma de un sistema que ha fallado, de una vida que resulta sumamente agobiante, agotadora, injusta o sin sentido, donde cabe preguntarnos en el ejercicio terapéutico ¿Quién sostiene el cuidado en la vida cotidiana? especialmente en la actualidad (siglo XXI) donde se habla ya de una epidemia global de soledad, donde cada vez son más escasos los espacios comunitarios, las redes de amigos reales, las actividades presenciales y la conexión con otros sin un fin productivo.



Atender a la respuesta de la búsqueda de sí mismo se vuelve un acto de rebeldía, un paso incómodo pero al final la satisfacción de ser un poco más uno mismo, quién llega al psicólogo buscando respuestas usualmente se encuentra con la sorpresa de que aquello reside en su propia mente, el psicólogo a su suerte no da opiniones, ni consejos, ni instrucciones de qué hacer con su vida; es más una guía, una herramienta de exploración, al final quién debe aceptar su propio cambio y establecer el camino que desea llevar consigo mismo es el paciente.


Por su parte, la postura del terapeuta hacia el paciente debe estar libre de paternalismos o visión incapacitante, actuar especialmente en la posibilidad de reintegración del Yo viendo el sujeto como una persona capaz, entendida y comprender la lógica detrás de cada pensamiento y acción; durante el film recalcan en un par de ocasiones una postura abierta hacia el paciente que es dado de alta, permitiendo que este pueda integrarse con mayor facilidad en la sociedad sin la presión de sentir que puede fracasar, especialmente en personas que llevan varios años en terapia, la noción de necesitar de nuevo un proceso terapéutico como algo natural, alejando la sensación de fracaso ante la manifestación de síntomas y marcando una fuerte disponibilidad del terapeuta para continuar con el proceso donde haya quedado.


Por otro lado, la videocura como el experimento del doctor, símbolo central del filme, representa la alienación tecnológica, la imagen vs la realidad representada en los personajes que al verse a sí mismos en la pantalla transforman su propia realidad hasta no poder diferenciarla, la imagen del Yo se transforma en un reflejo, una visión de sí mismo que solo es posible a través de una mediación (redes sociales, cámaras, relatos ajenos). La videocura intenta reconstruir el pasado, pero al hacerlo, lo congela y lo transforma, sugiere que la memoria no es un registro fiel, sino una película que editamos a nuestra conveniencia, los personajes asumen la imagen que el psiquiatra proyecta de ellos, surgiendo así una transformación que no es orgánica.


"Basta comprender el estadio del espejo como una identificación en el sentido pleno que el análisis da a este término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen." (p2) “La función del estadio del espejo se nos revela entonces como un caso particular de la función de la imago, que es establecer, una relación del organismo con su realidad” (Lacan; 1949, P.3)


Así mismo, plantea un escenario de validación social en las muestras de las videocuras con los demás pacientes, creando al interior de este centro de rehabilitación un tejido social para que los pacientes recuperen la confianza y mantener cierta noción de normalidad, pero también como una reafirmación de que los actos electos durante la video cura sobre el punto de inflexión es la opción más viable en el habitar en sociedad. Podríamos analizar como parte de la crítica que este punto radica con cierto conductismo a partir de la influencia de las mayorías, aunque en un primer momento la exploración se da por iniciativa propia del paciente, ante la exposición social reafirmatoria, se expone a los pacientes a la idea implantada de dicha opción como la que deben tomar en futuras ocasiones ¿En qué casos es viable y moralmente correcto utilizar este tipo de técnicas o no lo es en ningún caso?


Ahora bien, la “videocura” podría entenderse como analogía visual de lo que puede llegar a ser los procesos psicoterapéuticos reales, especialmente aquellos relacionados a la exploración del pasado, los traumas, el entendimiento de sí mismo, un espacio que se configura en pro de verse en retrospectiva, que permite el análisis no solo de los hechos sino también y especialmente en las interpretaciones psíquicas y las huellas emocionales que el sujeto tiene con dichos hechos, plantear la posibilidad de asumir el punto de inflexión desde otra perspectiva y con nuevas herramientas de afrontamiento, permitiendo al sujeto asumir la responsabilidad de sus actos y continuar hacia un presente y un futuro de no repetición.



Por otro lado, la película presentan la medicación psiquiátrica como un dopaje, como una droga más que hace sentir bien, un escape, aunque en algunos casos es necesaria, principalmente para lograr una estabilización psicológica inicial en casos de desbordamiento, a largo plazo no se puede considerar un tratamiento puesto que no ayuda a tramitar realmente lo que ocurre en el sujeto. El entendimiento de lo mental, lo emocional o psicológico en ocasiones es difícil de aterrizar a una percepción que se salga de una abstracción absurda, sin embargo, es fundamental ubicar aquello como la capacidad de autoconcebirnos sintientes y pensantes, y es claro ubicar el centro de ello dentro del sistema nervioso, aunque el núcleo de procesamiento se encuentra en el cerebro contamos con innumerables redes neuronales a lo largo y ancho de todo nuestro cuerpo; una arquitectura diseñada a la medida no solo capaz de responder a las funciones operativas sino también de relacionarse con las abstracciones en forma de sensaciones táctiles, olores, sabores, imágenes y sonidos; no es fortuito que desde tiempos antiguos partes como el corazón o el estómago estén tan naturalmente relacionados con las respuestas emocionales o que ante eventos traumáticos una persona sea capaz de elaborar una concepción totalmente imaginaria de la realidad y que esa sea su realidad ¿Cómo se puede negar la existencia de algo que ves, sientes, escuchas y hasta saboreas? El cuerpo es un sistema integrado capaz de responder a las señales externas e internas con rapidez e integración, el psicólogo en este sentido cumple un rol en esa delgada línea de diálogo entre lo interno y lo externo, entre lo real, lo simbolico y lo imaginario. Como bien señala Merleau-Ponty "El cuerpo no es un objeto, es nuestro medio de comunicación con el mundo. Es el pivote del mundo, el lugar donde se produce la síntesis de lo externo y lo interno en una unidad de sentido". (1945)


En resumen Here nos permite reflexionar sobre la construcción de la identidad mediante la proyección social, el reflejo de los seres humanos como sujetos que habitan y necesitan coexistir de manera grupal y cómo ciertas estructuras de poder utilizan estos mecanismos naturales para el control social desde la vigilancia directa y también autoimpuesta por medio de lo simbólico, el uso de está formación psíquica natural de diálogo interno y externo como una forma de moldear el comportamiento social del individuo.



"Lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario son los tres registros que permiten al sujeto sostenerse en su realidad. El analista opera en la unión de estos tres, allí donde el nudo se aprieta o se deshace, permitiendo que el cuerpo y la palabra vuelvan a encontrar una integración”

Lacan, 1975


Referencias


Nutrición y cerebro: cómo los nutrientes sostienen el funcionamiento mental y emocional